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Y el pueblo se salió del euro

HÉCTOR ESTEPA. Volos, Grecia (El Mundo) Volos fue el punto de partida de la nave Argo en la mitológica búsqueda del Vellocino de Oro. Miles de años después los descendientes de Jasón, inmersos en una compleja crisis económica, vuelven a ser pioneros en Grecia: cientos de habitantes de esta ciudad portuaria han adoptado una nueva moneda, el TEM, como alternativa al Euro. Heredero del antiguo sistema de trueque, este sistema es para sus usuarios mucho más humano y equitativo que el oficial. Con la ventaja, además, de ser libre de impuestos.

Una casa de dos alturas en el centro de la ciudad es el hogar de Inés Bermejo, una madrileña que imparte clases de español. Como otros 800 vecinos entre trabajadores individuales y responsables de locales comerciales, ella también ha adoptado el TEM para cobrar una parte de sus lecciones. Muchos alumnos acuden sin una moneda en el bolsillo: “Algunos no podrían venir si no pagasen con TEM”, señala. “A cambio obtenemos aceite, verduras e incluso hemos reparado el coche”, comenta la joven.

Las tres letras de la moneda son las siglas en griego de Unidad Local Alternativa. Un TEM equivale a un euro. Esto es así para hacer el sistema “más comprensible”, dice Christos Paparioannou, unos de sus precursores: “Todos comienzan con un saldo cero y pueden endeudarse un máximo de 300 TEM. Cuando alguien tiene un bien o servicio que ofrecer, lo vende al precio que desee, generalmente inferior al euro, o lo cambia por otro y su saldo se actualiza. Funciona igual que un sistema de trueque pero con la posibilidad de no ser inmediato. Puedes guardar el valor de tu trabajo e implicar a cientos de personas y productos en el intercambio”, explica este ingeniero mecánico reconvertido en el líder del equipo informático del proyecto, iniciado hace un año y medio.

En la lista de negocios adaptados al TEM hay de todo: doctores, mecánicos, panaderías, cafeterías, albañiles… Sus usuarios aseguran que el proyecto ha permitido dar salida a productos anteriormente no consumidos en un país con un 21,8% de desempleo: “Hace unos meses no tenía apenas clientes” dice Euripides Siouras, un terapeuta natural de Volos. “Cuando me adapté al este sistema mis clientes se multiplicaron”, asegura. Inés, la profesora, lo corrobora: “Antes nunca hubiese pensado en dar un euro para tomar un masaje, pero con el TEM me lo permito”, declara.

Las bases del sistema se deciden en asambleas donde el voto de todos los usuarios tiene el mismo valor. Para hacerlo más equitativo, una hora de trabajo de cualquier tipo equivale a seis TEM: “Un doctor gana lo mismo que un albañil por cada hora trabajada”, señala Paparioannou. Eso sí, en este punto no hay unanimidad: “Tenemos discusiones sanas. A algunos les cuesta salirse de las normas de un sistema que han tatuado en su cerebro. Otros son desconfiados y unos pocos no miran más que por su beneficio, pero en general estamos contentos”, asegura. Falta también adaptar servicios que no pueden ser pagados con TEM, como la energía.

El sistema se organiza mediante una página en internet. Allí se exponen los bienes y servicios disponibles: “Funciona como una cuenta bancaria tradicional, señala tu saldo y en qué lo has gastado” explica Paparioannou. Las transacciones se realizan mediante cheques al portador o directamente online.

El TEM ha democratizado servicios básicos que se habían encarecido con la crisis: “Ir al médico ahora cuesta un mínimo de cinco euros”, asegura Katia Larisaiou, dueña de una pequeña cafetería. “Ahora podemos pagar a ciertos doctores con TEM y pequeños pensionistas pueden guardar para alimentos”, señala.

Las actividades extraescolares de muchos niños se habían vuelto también prohibitivas, hasta que Charlampos Bardas creó unos talleres sociales con matrícula en TEM: “Cada sábado organizamos también un mercado abierto donde se intercambia de todo”, señala el profesor.

También las autoridades lo ven como algo positivo: “queremos introducir el TEM en la acción social y cultural de nuestros servicios públicos municipales”, asegura Panos Skotiniotis, el alcalde de Volos, cuestionado por EL MUNDO. “No puede reemplazar al Euro porque Grecia pertenece a la eurozona y queremos que siga siendo así, pero supone un esfuerzo para minimizar las consecuencias de la crisis”, señala.

“Creamos el TEM para que la gente tome sus vidas con sus propias manos y dejen de esperar que los gobiernos o las autoridades les digan lo que hacer sino que se organicen ellos mismos y sean creativos”, explica el ingeniero Paparioannou. La idea no es única de Grecia: otra parecida funciona, por ejemplo, en Cataluña, en el área del Montseny y ciertas localidades de Tarragona.

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